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El protocolo, gran olvidado.

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En algunas empresas se invierten miles de euros en publicidad, se bombardea a los clientes con anuncios, imágenes corporativas, y un sinfín de lemas y consignas publicitarias que tratan de implantar en la cabeza del usuario una asociación de esas ideas con la marca o empresa.

Sin embargo, en ocasiones esa importante inversión en publicidad, deja de lado la otra inversión que debe realizar la empresa para que esa idea que se quiere implantar en la cabeza de clientes y futuros clientes, se transforme en realidad a través de las relaciones que mantiene con sus clientes y colaboradores.

Los objetivos fundamentales del protocolo son exactamente esos: corregir esas deficiencias organizativas, y sobre todo de unificación de criterios en el comportamiento, en las relaciones, de la empresa y de sus componentes, en los diferentes eventos que se suceden a lo largo del desarrollo de su actividad.

Una empresa es una entidad compleja y dinámica, y es necesaria una gran coordinación de las relaciones internas y externas, por lo que es imprescindible un departamento que se responsabilice del buen desarrollo de estas relaciones.

A cada uno, su sitio…

Los que me conocéis sabéis que no me gusta la crítica, pero en ocasiones creo que hay que hacer notar ciertos detalles, aunque siempre desde el respeto.

Mi sorpresa ha sido ver como en un evento se había colocado a un Director General, con rango de subsecretario, en quinta fila, entre personas de empresas privadas, colocando delante de él incluso a Jefes de Departamento de la Administración, que ni siquiera aparecen en el RD de precedencias.

Creo que la parte de un evento que requiere más esfuerzo, es la de darle a cada invitado un tratamiento correcto, ya no solo por que se lo merezca por su cargo o condición, sino porque es simplemente cuestión de respeto.

En este caso, me imagino que fue un despiste sin intención, y creo saber hasta el motivo del origen del error por lo que lo dejo en mera anécdota. Pero precisamente son ese tipo de despistes los que debemos evitar, ya que pueden hacer mucho daño a nuestra imagen, mucho más daño que un decorado más o menos feo, o un evento más o menos aburrido….

El invitado a un evento puede que lo recuerde con más o menos placer dependiendo de la organización, la duración, el programa, el contenido, etc… pero si ocurre esto, lo que queda claro es que siempre se recordará el evento, y a sus organizadores, de forma negativa. Así que….

…a cada uno su sitio.

elsitting